Tres veces me hice la dormida mientras quemabas mis poros con tu aliento. Ardiendo en el alcohol de tus quebrantos.
Despertaste al sol cantando, y al salir; la calle bramaba perdiendo el tiempo de los pasos lentos.
No escuchabas. Sólo hablabas de historias vacías adornadas con tu risa, que yo, mirando por tus ojos; intuía tan extensas. Y no era nada. Sólo nada. Besos, mayo y lluvia. La que brotaba de mordiscos en tu oído. Erizándote las ganas. Suave. Con la necesidad de limpiarte el blanco entre las uñas gastadas de mancharse en otros cuerpos.
Estallaron tus rarezas en las sábanas cosidas con harapos queriendo no esperarte.
Y pinté en colores la pared para hacerla confidente: Escucho tu pecho taladrando mis miedos y con un dedo adivino lo frágil de tu olfato. Escondo lo que callo, miro y siento, detrás del muro que crees haber puesto entre las olas y tu arena. De la puerta que cierras simulando ser tan libre. Presumiendo independencia.
Sin saber que te delatas siendo adicto.
"Que frágil me haces sentir, tanto que me doy asco..."
4 comentarios:
Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio...
saludos y un abrazo
Y esto hace que me de más pena aún no poder sonreírte en directo en menos de una semana. Leerte.
:)
Lo mejor de todo es que te lo haga sentir... sin serlo. Porque cada día destilas muro en cada ola... incluso en las de pelo largo y mirada perdida.
adicta como eres a la vida, y a las ganas de echarle risa a todo aquel que la pierde en los lavabos.
Te quiero,por ser.
Presuntuoso valiente que se sabe de cristal ;)
Besos delicados
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