lunes, 5 de diciembre de 2011

Y volvimos, a pesar del mar.

Durante más de un mes viví abstrayéndome en la línea del horizonte. Más allá del mar. Buscando un pedazo de tierra que me devolviese las ganas de confiar en la que piso. Demasiado lejos de lo que antes era todo.
He logrado vaciar mis emociones hasta lo inconsciente. Hasta incomodar lo cotidiano.
Y ahora...Volveremos a nacer, sabiendo de antemano dónde está la vida que debe ser gastada.

Hasta entonces.... Gracias a la música, al Zulillo convertido en hogar, al color Violeta dando ejemplo, al acento uruguayo dándome más motivos para extrañarlo, al caciquismo de un domingo de Otoño que acabó en llanto (Y abrazo siempre en el momento exacto). A todo el mar que escondes en tus ojos, aguantando la tormenta del jet lag. Y las dudas hirientes que nos hicieron mucho más viejos. (Y sobrevivimos, amor).
Gracias a la risa que estalla rompiendo el silencio en una playa. A tu mano agarrándose fuerte a la pelea.


sábado, 23 de julio de 2011

Cochalito

Fermín tiene cinco años. Guarda en su nuca todo el peso de una sociedad envejecida por el sol. El que quema más en las aceras que en balcones señoriales. Por eso sólo asiente sin saber negar la evidencia. Y sonríe tímidamente a la cara amable que asoma detrás de la puerta blanca del derroche.
A Fermín le gusta el chocolate y las galletas de merengue que esconde en su aguayo.Que es su manta por la noche y su tejado cuando llueve tan tupido en el Valle Alto.
Fermín no tiene padre. Desapareció en la bruma que emborrona la silueta del Chapare en la mañana. Y la memoria. Su mamá se ha puesto enferma, por eso le ha dejado al cuidado del fantasma de justicia que ronda el hospital. Tan gastado. Son las 7 y la vida le cierra las ventanas que mantienen despierto el brillo negro del alma que le duele en las pupilas.
Que sueñes con tu lucha, guagüita. Y que no ganen esta vez. Que no ganen.

jueves, 21 de abril de 2011

Ándate por los Andes

Ciudadanos del mundo,
en nombre de mi patria, pido la palabra.
En nombre de mi pueblo, sencillo como el agua de la acequia,
pido la palabra.

En mi pequeña morada comenzó la patria
allí todos gritaban en las noches cuando el puño del alcohol,
caía sobre el rostro de mi madre, recuerdo la sangre y los nervios,
los nervios en angustia de alambres aprensados;
en las noches ondas, pobladas de llanto y el miedo de los pequeñitos allá,
en la esquina más dolorosa de mi sangre, comenzó la patria.

La escuela vino después,
también la patria estaba allí avergonzada, humillada;
ocultando en los rincones más apartados, sus pies descalzos.
Y la patria me miraba acongojada desde mis propias pupilas nubladas,
desde mis manos vacías y mis sueños enturbiados [...]

Pido la palabra de Eliodoro Aillón Terán

Ahora que despierto del sueño inducido por una educación imperialista. Ahora que me avergüenzo del genocidio disfrazado de un heroísmo absurdo....Ahora. Ahora entiendo la manipulación histórica y el silencio dictado en tantas bocas que creían abrirse.
El mundo tendría que empezar por pedir disculpas a una América Latina violada, torturada, bloqueada por una sociedad que crece dando las gracias a una colonización asesina.