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martes, 9 de marzo de 2010

Bribriblibli

Sin marcharte (a veces). Esbozando en pocas líneas el resumen de todo lo que te pensé. De todo lo que te sentí. Y leerte en lo que digo, y lo que callo (que contigo es poco).

Como al expandirte (adentro) limpiando las nubes del tejado que imagino mientras tardas. Justo donde la razón se vuelve abstracta y los puntos inflexibles son comienzos.

Saberte en lo que soy (y estoy), vivirte en lo que añoro.

Tatuar mis pies en la tierra, y después (ahora, siempre) quererte…

Angola. Suena el móvil y (te juro que) no he podido ser más feliz. (¿Recuerdas los bocetos de sueños que mojábamos con vino del barato? Tú reías, confiando.)


sábado, 31 de octubre de 2009

Sin espinas.


Reír. Y sentirte tan libre que todo es horizonte. Metas.
Apretar fuerte los hilos que te mueven y romperlos. Sin pensar, sin recordar, sin (casi) sentir.
Vestirte con luz de luna, mezclar agua y aceite.

Atenta...Despegamos.

Se ha fundido el plomo en tus pestañas. Ya no pesa. Ya ni duele.
No te duermas, hoy toca despertar. Abrir los ojos cuando sueñas. Y deshacerte los dedos cambiando la palabra por lo hecho. Sin promesas. Sin mañanas.

Bombay, Angola, Perú o Santiago. Despegamos.

:)

viernes, 14 de agosto de 2009

Números rojos


He contado cada gota de la pintura que disfraza de blanco al techo.
Todavía están las grietas que arruinaron nuestras ganas de volar.

Fue un abril de no hace mucho. De no haber puerta, tal vez no hubieses llamado. Parado. Lento, prolongando el toque de queda en tus palabras.

Ese invierno fue tan frío que apagó confianza en una lumbre. Ya no hay domingo. Ni santo, ni campanas.
Las buenas nuevas se han quemado con deudas de metralla.

Sobra el miedo, y el espejo del lavabo adquiere tono decadente. Pero no me importa. No hay embargo que me expropie la trinchera. [cosida a golpes de martillo y sueño]

viernes, 27 de febrero de 2009

Caracoles!!

A veces el viento mueve el sur en tu rumbo y te quedas quieto.
Entonces se aprieta todo el miedo en un zapato, deshaciendo equilibrio.
Y las primeras notas de un verso en blanco se graban en la arena de una playa sin marea. Con promesas que al hacerse aire se disipan.

Hace un tiempo hablabas de camino. Y de volar atada a una veleta. ¿ Quién dijo que los caracoles no volasen alto?