sábado, 17 de enero de 2009

La primera vez


Septiembre. Y el viento pasaba desapercibido entre las arrugas de tu pelo.
Fue la primera. La primera canción compartida.
Nos ensuciamos los pies de quimeras y madrugamos con zumo de naranja y leche. Siempre con mucho azúcar y chocolate desbordando.
Aprendimos a vivir sin respirar bajo el agua y asfixiándonos de risa. Crecimos corriendo. Crecimos sin prisa.

Contamos 12 toques de campana y nos pisó el destino. Todavía era demasiado tarde, y se paró el tiempo. Nos bebimos las horas a mordiscos y entre los dientes se perdieron recuerdos.
Ya no pude estar sin ti.
Abrí los ojos en tu calma y apagué al miedo. Y no hubo malos días sin marea. Ni salitre pegada en las pestañas. Tan sólo pasos de gigante en equilibrio.

Y aquí estamos, caminando como hormiga con la fuerza de elefante.


(Gracias por la vida, Gracias por las ganas.)

1 comentario:

purple dijo...

Aprendimos a vivir sin respirar bajo el agua... y sobre el hielo. Nada más fuerte ni más frágil que nuestros pasos de cristal.

Me diste razones, mirada, tardes de lluvia, confianza, sonrisa, palabras. Me prestaste tus acordes, tu paraguas, la tortilla, la melodía y la luna de Santiago.

Alternando el aire con el mar... aprendimos a respirar siempre, -que duele menos-, a medio pulmón.

"Y ahora tendré que salir a buscarte..."

A intentar devolverte el equilibrio prestado.

A recordarte que eres tú.

Tú.

Más que el reflejo distorsionado en los charcos...

Tú.