martes, 26 de agosto de 2008

Casi tantas ganas como miedo


Y mientras tanto, todo sonríe. Abres la puerta y se cuelgan de tus ojos todos los folios perdidos en canciones tristes. Cerrándose con ellos los momentos. Los recuerdos. Los motivos. Los secretos mal guardados en tus pasos. Vuelven entonces las mitades deshechas en mitos del pasado. Luchan por hacerse presente. Y apareces. No llores. No grites. No pienses. Respira. Sólo conmigo. Sólo contigo.
Ahora irá bien. Mis hilos cosidos a tus pestañas, aferrándose a mañanas limpias de noches agrias.
Despierta. No te marches. Las palabras se quedarían calladas si no preguntas. Con miedo. Sin fuerza. Sin ganas.
Mis piés se guían en tus mapas. Moviéndose en paisajes libres de fronteras repetidas.
Tomando aliento en decisiones imposibles.

Y te vas....Dejando a tus espaldas dudas derrumbadas en el suelo. Inestable. Quebradizo. Cogiendo con las manos lo oscuro del día más triste. Lo triste del día más claro....

Será que el miedo nos aprieta en las ganas de volar. De terminar con lo utópico de lo real, y lo real de lo esperado.
Echar de menos es sentirse lejos. Alargar los dedos hacia una fotografía en blanco y negro y templarla con los labios. Como si un papel pintado rellenase el espacio vacío que sigue a un nombre. A una voz en el espejo empañando las palabras.
Lo dificil no es el tiempo. Ni la cantidad de canciones que suenen de aquí a tus manos.
Lo difícil es la suerte. El número de luces apagadas al borde del camino....Y al fondo tú.

1 comentario:

Javier Martínez Serra dijo...

Fascinante. Como se nota cuando la tinta fluye en el papel.

Un beso con sabor a Felicidad agridulce.