miércoles, 25 de agosto de 2010

La llamaron África.


9:03. Todavía con los sueños cubiertos de legañas, rompió el tedio y la rutina riendo en alto. El continente que asomaba entre sus dientes pintó en negro los resquicios de esperanza. No hubo tregua para el hambre atrapada en el rocío que abrazaba aquel cristal. (Y su reflejo). La sed se le hizo vaho lamiendo las promesas hechas aire. Tan sólo reía. Alto. Se golpeó los ojos para no llorar. Se rompió los dedos construyendo barcos de madera indestructibles. Las grietas que se abrían en sus pies descalzos, le dolían sangrando las astillas de los que no evitaron naufragar. Clavándose en cada una de las vueltas que dio su pelo. Oscuro. Como la noche siempre eterna de los que mueren viviendo al Sur.


Fotografía: www.deviantart.com/sixreadrabbits

2 comentarios:

DANI dijo...

Joder chica, menuda maravilla!!! Es un microrrelato poético!

Besos desde mi Sur

La sonrisa de Hiperion dijo...

Viendo al sur, la marca la llevas por dentro y por fuera. Quizás el alma se ve mñas clara en los ojos...

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