viernes, 11 de diciembre de 2009

Calma y Arena.

Escondidos en la última esquina donde nunca busca nadie, apretando contra el pecho todo el viento que desgarra el equilibrio.
Navegando entre las ruinas de tus ojos. Sin más barco que el presente. Sin más puerto que tu risa.

Buscamos transparencia durmiéndonos la siesta en las ventanas, ralladas de chocar contra el quicio de las horas. Que dictan condena perpetuando el miedo en el vacío de la almohada. En tu espalda emborronada con la tinta del recuerdo.
Luego tren. Vagones sujetos con agujas de tormenta que acumulan desierto en tu reloj de arena.

Y después quererte...

2 comentarios:

purple dijo...

sólo pudo sentir.... orgullo, por la persona increíble que eres, por tu inconmensurable capacidad de dar(te).

gracias por esa noche. Ningún corazón más rojo que tú. A medio pulmón :-)

gabinha dijo...

Es el texto más bonito que he leído por aquí.

y como le dije a purple:
sim más capricho que el estar a vuestro lado....

guardando cada instante entre el pecho y la cabeza...

y la risa.

:)